Sé por qué lo cerraste.
Porque hablar de tu flora íntima —de ese picor, de ese olor, de esa candidiasis que vuelve cada vez que te relajas— se siente demasiado privado hasta para darle clic a "comprar".
Entiendo. De verdad lo entiendo.
Pero tu cuerpo no necesita que tengas la conversación perfecta. Necesita 1 billón de Lactobacillus gasseri al día. Eso es todo.
Tu flora íntima no se lava. Se cultiva. Y tú ya diste el primer paso al abrirnos la puerta.